Abono para arándanos: Cuándo y cómo fertilizar para una alta producción

Abono para arándanos: Cuándo y cómo fertilizar para una alta producción

El cultivo del arándano se ha consolidado como una de las producciones frutícolas más exigentes a nivel nutricional. Ya que los arándanos presentan requerimientos muy concretos, especialmente en lo que respecta al pH del suelo, la disponibilidad de nutrientes y la forma en la que estos se aportan. Así que no basta con elegir una buena variedad o disponer de un riego óptimo, elegir el abono para arándanos adecuado es clave para  conseguir una plantación capaz de ofrecer frutos de calidad, de buen tamaño y excelente sabor. 

Abono para frutales: Todo lo que debes saber

Por ello, la fertilización debe planificarse con criterio técnico y adaptarse a cada fase del ciclo del cultivo. 

Necesidades nutricionales del arándano

Antes de definir cuándo y cuánto echar abono para arándanos, conviene entender qué necesita realmente la planta. El arándano es un cultivo acidófilo, que se desarrolla de forma óptima en suelos con pH bajo, generalmente entre 4,5 y 5,5. En estos rangos, las raíces pueden absorber mejor los nutrientes esenciales.

A nivel nutricional, destaca la importancia del nitrógeno en forma amoniacal, el fósforo para el desarrollo radicular y el potasio para la formación y maduración del fruto. Además, micronutrientes como el hierro, el magnesio o el manganeso juegan un papel fundamental en la fotosíntesis y el equilibrio fisiológico de la planta.

Una fertilización mal ajustada, especialmente con exceso de sales o formas nitrogenadas inadecuadas, puede provocar bloqueos nutricionales y una caída significativa del rendimiento.

¿Cuándo aplicar abono para arándanos?

El momento de aplicación del fertilizante es tan importante como el producto elegido. El arándano no responde bien a abonados concentrados, por lo que es recomendable fraccionar las aportaciones a lo largo del ciclo vegetativo.

Fertilización al inicio de la brotación

Con la salida del reposo invernal, la planta inicia un intenso crecimiento vegetativo. En esta fase, el aporte controlado de nitrógeno favorece la emisión de brotes vigorosos y una correcta formación de la estructura productiva.

Es importante que el fertilizante utilizado sea compatible con suelos ácidos y no eleve el pH, ya que esto afectaría directamente a la absorción de nutrientes.

Abonado en floración y cuajado

Durante la floración y el cuajado del fruto, el cultivo incrementa su demanda energética. Así que aquí cobran protagonismo el fósforo y el potasio, así como ciertos micronutrientes que influyen en la viabilidad del polen y la correcta formación del fruto.

Un manejo equilibrado en esta fase ayuda a reducir la caída de flores y mejora el número de frutos por planta.

Nutrición durante el engorde del fruto

En el periodo de engorde, el objetivo es lograr frutos con buen calibre y calidad organoléptica. En este punto, el potasio es clave. Ya que interviene en el transporte de azúcares y en la firmeza del fruto.

Una fertilización adecuada permite obtener arándanos más uniformes, con mejor color y mayor vida postcosecha.

Qué tipo de abono para arándanos utilizar

La elección del fertilizante debe adaptarse tanto al sistema de cultivo como al tipo de suelo y agua de riego. Aunque no todos los abonos son adecuados para este cultivo, por lo que usar productos genéricos puede resultar contraproducente.

Fertilizantes específicos para cultivos acidófilos

Los fertilizantes formulados específicamente para arándanos y otros cultivos acidófilos ayudan a mantener el pH del suelo en rangos óptimos. Estos suelen contener nitrógeno amoniacal, azufre y micronutrientes quelatados que evitan bloqueos.

Este tipo de soluciones son especialmente recomendables en plantaciones profesionales donde se busca estabilidad productiva a largo plazo.

Fertirrigación en arándanos

La fertirrigación es uno de los sistemas más eficientes para nutrir el cultivo. Ya que este permite ajustar dosis, fraccionar aportes y responder rápidamente a las necesidades de la planta.

Eso sí, es fundamental controlar la conductividad eléctrica y el pH del agua, ya que el arándano es sensible a la salinidad.

Los errores comunes en la fertilización del arándano

Uno de los fallos más habituales es aplicar fertilizantes pensados para otros frutales, sin tener en cuenta la sensibilidad del arándano. También es frecuente el exceso de nitrógeno, que provoca mucho crecimiento vegetativo pero poca producción.

Otro error crítico es descuidar el pH del suelo. Aunque se aporte un buen fertilizante, si el pH no es adecuado, la planta no podrá absorber correctamente los nutrientes.

Conclusión

El éxito en el cultivo del arándano pasa por una fertilización precisa y adaptada a las particularidades de la planta, que tenga en cuenta las necesidades reales del cultivo y las características del suelo. Apuesta por productos específicos y un plan nutricional bien diseñado para conseguir cosechas de mayor calidad.

En Nevian Fertilizantes encontrarás soluciones de fertilización adaptadas a cultivos exigentes como el arándano, con formulaciones específicas y asesoramiento técnico para diseñar un plan a medida que maximice la producción y cuide la salud del suelo y de tus plantas.

No dudes en ponerte en contacto con nosotros para más información. 

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